domingo, 3 de enero de 2010

Cracovia

El lunes 9 tenía mi segunda clase de Salsa con Anita por la tarde...Ahí voy mejorando poco a poco...

El martes no pasó nada del otro mundo, mas sí el miércoles, puesto que por la mañana me pasé de nuevo para la universidad para hablar con Andreas Rauber, el profesor al que iba a consultar el proyecto. Mientras esperaba turno en su puerta, leí unos folletos sobre temas de proyecto y parece ser que trata tema de Recuperación de Información Musical. Me pareció curioso y acordamos que mi proyecto será de clasificación de sonidos en distintos ambientes (metro, ducha, bar, taxi...). No sé si resultará muy útil, pero al menos sí parece un tema entretenido de estudiar. Salí contento del despacho puesto que Andreas apuntó en sus notas que soy alumno Erasmus (con las ventajas que eso conlleva) y además se llevó una impresión grata de mi nivel de Alemán (lo cual siendo español vale mucho, ya que la imagen que dan los españoles fuera a la hora de hablar idiomas suele ser por desgracia muy negativa).

Por la noche a las 20 h invité a Letitia, Alba, Carmen, Ewa e Irene a casa a cenar risotto de setas, que llevaba bastante tiempo pensando hacer. Me tocó prepararlo en una paellera, ya que teníamos que comer 6 personas. La opinión mayoritaria sobre el risotto fue muy positiva :D así que es probable que lo repita pronto. Por desgracia no estuve rápido y no saqué ninguna foto de mi plato estrella :D

El jueves por la mañana, última sesión de Unternehmensgründung antes del viaje. A las 21 h salió el bus de la estación de Erdberg hacia Cracovia, a donde iremos Fuat, Letitia, Przybyrad, Sebastián, Carmen, Alisa, Miguel, Ewa y yo. Durante el viaje dormimos, charlamos y escuchamos música e incluso a las 00 h cantamos cumpleaños feliz a Fuat, ya que el viernes 13 fue su cumple. Llegamos sobre las 4 h a Cracovia y anduvimos sin rumbo por la estación hasta que decidimos caminar por la ciudad a buscar nuestro "céntrico" hostal. Lo encontramos y tuvimos suerte de que pudimos dejar nuestro equipaje, a la vez que nos dejaron dormir en el comedor! (teníamos sólo reservadas las noches del viernes y sábado). Así que nos echamos cada dos en un banco de madera e intentamos dormir algo hasta que llegaron unos majos que hicieron ruido y nos despertaron.

El viernes era día de turismo, pero primero tocaba desayuno, así que nos tomamos un café en el McCafé. Una vez recargadas las pilas, dimos un paseo por el centro y pasamos entre otros por el teatro y vimos una iglesia en la plaza principal con dos torres desiguales.





Como algunos tenían hambre, fuimos a tomar pancakes a un sitio típico polaco. Ya llenos, seguimos visitando la ciudad y después de encontrarnos con un amigo de Przybyrad y su mujer, llegamos a la colina de Wawel a ver el castilllo y la catedral, muy recomendables. Resultó curioso que la chica que nos vendió los tickets nos pidió ayuda para revisar una traducción a español de una guía auditiva. Sebastián se ofreció a revisarlo y como premio obtuvo una postal.

Después de bajar la colina fuimos a tomar un café a un pub muy chic. Comimos en el centro en un restaurante con la carta traducida a español super chungo y Sebastián y yo nos fuimos a una iglesia que habíamos visto por la mañana a ver un concierto de piano y una vez terminado estuvimos en una tienda de ropa pija (Tatuum) y viendo zapatillas deportivas, antes de volver al hostal a reunirnos con los demás. Allí descubrimos que teníamos que ducharnos muy rápido, porque la hora de reserva que teníamos en un restaurante para cenar estaba próxima.

Llegamos al restaurante y para variar, me pedí Wiener Schnitzel. Przybyrad propuso ir a dar una vuelta por el Barrio Judío, pero a Fuat no le gustó la idea y se enfadó, con lo que nos dividimos en tres: los que fuimos al Barrio Judío, los que salieron de fiesta y los que volvieron al hostal, como el propio Fuat. La visita al Barrio Judío no fue gran cosa, y para más inri pasé bastante frío porque llevaba un pantalón de traje fino (pensando que íbamos de fiesta).

Al día siguiente fuimos al mayor parque acuático de Europa, que está allí en Cracovia a las afueras de la ciudad, pero solamente Przybyrad, Carmen, Letitia, Sebastián y yo (los demás se fueron de compras). Fue realmente divertido porque había toboganes increíbles, chorros de agua fuertes o incluso una piscina con una canasta en el que jugamos a basket chicos contra chicas y ganamos nosotros :D. Cuando salimos del parque, comimos en un centro comercial y yo me compré unos calcetines (larga historia xDD). Por la noche fuimos a otro centro comercial y en Carrefour compramos la cena, que tomamos ya en el hostal en el comedor. Esa noche era la última en Polonia, así que algunos pensamos en salir. Sebastián y yo estuvimos de sobremesa después de la cena con los que no iban a salir y así ya Fuat y co. ya se habían ido. Nosotros nos fuimos por nuestra cuenta al Base Music Club, donde no pagamos ni por la entrada ni por el guardarropa y el ambiente era muy bueno. Eso se llama una discoteca perfecta :D

Al día siguiente estaba programado la visita a los campos de Auschwitz-Birkenau, pero una vez más nos separamos porque no a todos les agradaba la idea de ver semejante crueldad. Así, Przybyrad, Carmen, Letitia, Ewa, Miguel y yo cogimos un lento tren hasta Oświęcim, el pueblo polaco donde se encuentran los campos de concentración. En una antesala del campo vimos una proyección introductoria y entramos en Auschwitz, en cuya entrada se lee "Arbeit macht frei" (El trabajo hace libre).





Lo que vi dentro es algo que me ahorraré contar por lo desagradable que fue. Sólo decir que contamos con la suerte de tener a Przybyrad como guía, y es que el pobre iba allí por 7ª vez. Dejamos el primer campo y fuimos al segundo, el de Birkenau, más grande que Auschwitz puesto que se construyó por quedarse el primero pequeño por la cantidad de trabajadores que tenía allí el régimen nazi. Este impresionaba más porque los trenes con trabajadores llegaba directamente al campo y es más extenso. Allí también hay un monumento recordando a las víctimas de la autocracia nazi.




Una vez salimos de Birkenau, volvimos al pueblo a comprar algo de comer en el tren y llegamos de nuevo a Cracovia. Allí hicimos tiempo hasta la salida del bus de vuelta a Viena yendo de compras y en un despiste, Carmen y yo nos perdimos y al estar los dos sin móvil, estuvimos perdidos y sin noticias de los demás hasta las 8:15, cuando volvimos a la estación de bus donde habíamos dejado las maletas y donde esperábamos encontrar lógicamente. Ellos me habían mandado un SMS e incluso habían dejado una nota en la consigna (papel pegado con chicle :D). A las 21:15 salió nuestro bus de vuelta de Viena, a donde volví satisfecho de haber hecho un viaje genial con gente aún más genial.


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