domingo, 27 de septiembre de 2009

No voy a parar

Como dice la canción de El Canto del Loco, los días 24 y 25 fueron de no parar (y seguirá la cosa un tiempo desde el lunes).

El día 24 ya me esperaron los trámites burocráticos. Esa mañana quedamos Sebastián y yo a las 9.15 con mi buddy Erik cerca de la oficina de la ÖAD (organización que gestiona muchas de las residencias de estudiantes de Austria) porque necesitábamos que nos rellenaran algunos campos de un papel que también tenían que firmar. Este papel es el Meldezettel (documento donde te registras como ciudadano vienés), que entregamos más tarde en la oficina de registro de nuestro distrito en Viena (el distrito 8). Llegamos a la oficina de registro y cuando me están tramitando el papel, me dicen que me falta el sello de la ÖAD, así que me toca volver a los dos sitios de nuevo :(

Cruzamos el centro histórico de la ciudad y pudimos ver el famoso Steffl (Stephansdom); Kärtnerstraße, una importante calle comercial; la Ópera y finalmente llegamos a Karlsplatz, donde se encuentra la sede de mi universidad, la TU Wien.

Una vez en la universidad, nos dirigimos a la oficina de la Buddynetwork para obtener el carnet Erasmus, que nos permite entre otros la entrada gratuita a Ride Club (disco para la noche de los lunes ;)). Ya con el carnet y una tarjeta de SIM de A1 (la principal operadora telefónica de Austria), Sebastián se va porque ha quedado con una húngara y, después de pasar por la papelería de la TU, Erik y yo vamos a comer al Café Schrödinger, cafetería de la TU. La verdad es que no está nada mal, por 7 euros comí una buena ensalada y luego un plato con Gulasch (carne de cordero) y una especie de pasta hecha de mantequilla. Después de la comida, Erik me enseña un edificio donde seguramente tenga clases (la TU tiene varios edificios pero no viene organizada en facultades, así que una carrera puede tener asignaturas en edificios distintos).

Me despido de Erik y vuelvo en el S-Bahn de vuelta a Tigergasse. La línea 2 del S-Bahn es genial porque en unos 15 minutos, calculo yo, me lleva desde cerca de la Ópera (y de la TU) hasta una parada muy cerca de casa. Esa tarde ni hice nada especial, Sebastián volvió con la chica húngara y no salimos de casa.

Ya por la noche quedamos con Marta y su compañera de piso Nieves y nos vamos a la plaza del Ayuntamiento (Rathausplatz) porque hay un mini Oktoberfest y un circo. En esa plaza siempre se organizan actos, lo mejor será cuando llegue el frío y pongan la pista de patinaje sobre hielo... Decidimos ir a por lo autóctono y comimos Käsekrainer y Bratwurst (tipos de salchicha) con su pan y una cerveza Ottrakinger (una marca de cerveza de Viena). A mí no me gusta mucho la cerveza, pero probé esa y me pude beber media jarra sin problemas :D


                       (foto de mi cena, la salchicha está debajo del pan ;))

Mientras comíamos, llegó la anécdota del día: se nos acerca un hombre enseñando un periódico y nos hicimos los locos porque sabíamos que pretendía y finjí que sólo sabía español. El pobre ingenuo se lo creyó y se puso a decir cosas en alemán pensando que no entenderíamos nada, pero todo lo contrario. Entre otros, hizo un comentario un poco lascivo sobre Nieves y nos machacó con la importancia de que ella no dejase su maleta a la vista,

entiendo que por evitar robos (aunque esta ciudad parece muy segura, no te intentan robar cosas al mínimo despiste como en España). Se fue dándonos a todos la mano y nos quedamos un poco flipados. Después de visitar un stand del circo con gente aparentemente ricachona, volvemos a casa; esta noche no toca salir.

Llega el día 25 y, como ya he dicho, vuelvo a ir a la oficina de la ÖAD y a la oficina de registro ya con la firma y mi Meldezettel. Ya terminado, me dirijo a la TU de nuevo porque allí he quedado con Sebastián y la chica húngara y ya cuando nos despedimos de ella, vamos a comer a la Mensa (comedor universitario) de la TU. Al llegar nos sorprendemos por lo grande que es y la variedad de comida. El problema es que pagamos la novatada y yo pagué 9 euros por mi comida porque pagas por cada plato, así que la próxima lleno montañas de comida en cada uno y pago menos. Esto es lo que comí:



Todo riquísimo, de hecho no estoy echando de menos en absoluto la comida española (una paella o un buen jamón no se rechazan, pero quiero decir queaquí también hay comida rica y por suerte también diferente). De todo destacaría el zumo de manzana gaseoso y el postre, Apfelstrudel, muy típico de Viena. Es una especie de hojaldre relleno de arándanos y manzana. Sensacional!

Ya comidos, damos una vuelta por algunos edificios de la TU para familiarizarnos (en un edificio hay un futbolín gratis, qué peligro!) y volvemos a casa. Más tarde quedé con una chica lituana, Vilma, que estuvo en casa con nosotros hasta después de cenar y se vino esa noche a una fiesta en un barco en el canal del Danubio! Será la primera vez que vaya a una fiesta tan original. Nos costó encontrar el barco, pero luego vimos carteles indicando la dirección en plan para lelos cada 50 metros que ponían "quedan x metros". Ya en la fiesta conocí a algunos españoles, aunque a muy pocos en comparación a los que estaban allí. Y es que aquí los Erasmus españoles abundan respecto a otros países, y se nota rápido porque el ghetto destaca sobre toda la gente.

4 comentarios:

la de Dibujo dijo...

Si al final te va a salir más barato comer en la TU que en casa.

Por cierto, no sé si es muy tranquilizador ver que la burocracia es igual de absurda, lenta y quisquillosa en todos los países.

Anónimo dijo...

Espero que no te pase dentro de un tiempo, pero creo que yo siempre echaría de menos lo más típico español: jamón, alguna chacina, gambitas, pescado frito... pero vamos, allí debe haber de todo. Pero me da que hay demasiada carne.

Está bien desconfiar en principio de los extraños que se acercan sin más. La guardia subida aunque tampoco es cuestión de ir tensos todo el rato, claro. Supongo que los vieneses deben saber mejor que nadie a qué zonas no ir y en qué sitios tener más cuidado. Y siempre en grupo o al menos dos personas, al menos hasta que conozcas bien la ciudad.

Delia.

la de Dibujo dijo...

Si tiene suerte encontrará alguna trucha...

Juan Valentín dijo...

bueno, la verdad es que hasta ahora no echo de menos la comida en España...se agradece un jamón o paella, pero quiero decir que no me disgusta para nada la comida austríaca.

en efecto se encuentra poco pescado, y lo mejor en casos extremos es comprarlo envasado.

No sé si estaré loco, pero anoche muy tranquilamente me volví de una disco (con 2 mojitos y sin cenar) a casa. Tardé 25 min, pero no me pasó absolutamente nada. así que quizás no haya que hacer esto ni ser un desconfiado total. pero habrá una diferencia con España importante.