lunes, 19 de abril de 2010

Musikverein

El lunes 12 estuve con mi madre por la mañana en la Musikverein para sacar entradas para algún concierto de música clásica, ya que le hacía ilusión, y puesto que las entradas para ver a la Filarmónica estaban agotadas, nos decantamos por un concierto de la Sinfónica de Viena el miércoles. Ya con las entradas, dimos un paseo comercial por la Mariahilfer Strasse y por la tarde cené con Ria, Jess y Sebastián en el Deewan, para culminar el día con una salida accidentada por el Ride, ya que Fuat se torció el tobillo, supuestamente porque alguien le pudo pisar.

El martes seguimos de turismo por Hundertwasserhaus y Prater; y el miércoles, por tener clase, sólo fuimos a Belvedere (el día estuvo muy lluvioso de todas formas y no apetecía salir mucho), porque a las 19.30 teníamos el concierto. Llegamos puntuales a la Musikverein y para mi alegría, el concierto sería en la Großer Saal, donde la Wiener Philarmoniker nos ameniza con el Concierto de Año Nuevo que retransmiten en televisión. La sala es bastante bonita, como no podía ser de otra forma, adornada por tonos dorados.


El concierto en sí fue muy bueno, la gran pena es que descubrí una parte bastante negativa de algunos vieneses (y yo tengo un concepto muy alto de ellos), ya que algunos eran auténticos fanáticos, hasta el punto de que un hombre mayor me llamó la atención por ¡tocar el móvil! y otros igualmente miraban con miradas desafiantes ante el más leve sonido durante las obras. Lo peor sin duda fue que descubrí que la gente contenía la tos e incluso la respiración fuerte durante las obras, porque al final de cada obra resoplaba todo el mundo. Realmente lamentable, pero espero que sólo sea la imagen que dan 4 gatos, porque salí bastante decepcionado y sin poder disfrutar tanto por culpa de gente que le preocupa más los demás que el propio concierto.

El jueves, para escapar de la limpiadora (limpia los jueves en mi casa, y si te pillan con invitados sin haber avisado y pagado 12 euros por noche, te ponen multa y te pueden expulsar), salimos mi madre y yo de casa pronto, ni siquiera desayunamos. Después de probar el sabroso Wiener Frühstück en el McDonald's, fuimos a Donauinsel, y cruzamos a la orilla occidental del Danubio para ver por dentro la Kaiserjubiläumskirche, más bonita por fuera que por dentro. Después de dar un paseo por el 2. Bezirk, fuimos al 1 a comer en el Deewan después de callejear un poco por la Innere Stadt. Ya comidos pasamos por una tienda de sombreros en la estación de Karlsplatz para luego ir de nuevo a la Mariahilfer Strasse a ver unas zapatillas nuevas en el Foot Locker, comprar un libro de texto para estudiar alemán por mi cuenta y mirar tensores, puesto que el que me dieron en Navidad está kaputt (roto). Gracias a que mi madre me lo recordó, pasé rápidamente por la Buddynetwork de mi uni a por la invitación a un cóctel en el Rathaus el martes, invitados por el Bürgermeister (alcalde). Ya con la invitación, me compré los zapatos después de cierta indecisión entre dos pares.

El viernes de madrugada tenía que levantarme para acompañar a mi madre al aeropuerto después de una semana conmigo en Viena. Igualmente Sebastián está 10 días, hasta el domingo 25 en Macedonia y gran parte del grupo ha estado en Praga, así que sólo nos hemos quedado Ria, Carmen y yo. A partir de ese momento y todo el finde ha sido bastante anodino, sólo he cenado con Ria y/o Carmen viernes y sábado y nada más.

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