jueves, 2 de septiembre de 2010

Estocolmo

El sábado 19 partí esta vez con Sebastián a Estocolmo, de nuevo con un vuelo de Ryanair desde Bratislava. El vuelo salió con bastante retraso, así que llegamos a Skavsta pasadas las 6 pm.

El aeropuerto está a 100 km de Estocolmo, así que tomamos un bus que nos dejó en la ciudad cerca de la estación central sobre las 8 pm (adjunto mapa de la ciudad con los puntos que nombro en esta entrada para que sea más fácil localizarse):


Allí con el mapa que conseguimos nos fuimos orientando en dirección a Gamla Stan (casco antiguo, punto 1), donde estaba nuestro hostal. De camino encontramos el Riksdagshuset (parlamento sueco, en una isla junto a Gamla Stan, punto 2) o el Palacio Real (3), donde había medidas de seguridad porque ese día se había casado la princesa sueca y la boda tenía bastante repercusión en el país. Había habido un desfile por las calles principales de la ciudad con miles de banderas suecas, y nos perdimos un gran acontecimiento gracias al retraso :( 

Llegamos finalmente al hostal, muy cerca del Palacio Real, con lo que comprobamos que estaba perfecto en cuanto a localización. Nos atendieron muy bien y después de pasear por los laberínticos pasillos, encontramos con dificultad nuestro cuarto (tuvimos que llamar al recepcionista). 

Ya asentados recurrimos a un cercano McDonald's para cenar, puesto que los precios allí son prohibitivos (Suecia no tiene euro, tiene corona sueca), pero antes contemplamos atónitos cómo no empezaba a anochecer en una parte de la ciudad hasta las 11 de la noche! (debido a la latitud y a ser casi verano). Aún así pasadas las 11.30 no había noche cerrada, como prueba esta foto:


Esa noche queríamos salir a darlo todo, y nos encontramos una fiesta delante de la Ópera en la que pinchaban entre otros Basement Jaxx o Erik Prydz, de lo mejor. Sobre las 2 am empezó a hacerse de día, pero aún así aguantamos algo más desfasando con l@s suec@s (ellas muy simpáticas).

El domingo 20 tocaba día de turismo, así que estuvimos paseando por las zonas de Norrmalm (4) y Östermalm (5) junto a los canales (Estocolmo está compuesto por muchas islas separadas por canales, lo que le da un encanto propio). Pasamos de casualidad delante del hotel donde estaban los Príncipes, y llegamos hasta Djurgården (6), gran pulmón de la ciudad donde hay varios museos interesantes como el Vasamuseet (7) o el Nordiska Museet (8), más interesantes quizás por el exterior. Después de pasear por el parque, llegamos a la conclusión de que el estilo de vida sueco es envidiable: se cuidan haciendo deporte, saben disfrutar de lo que tienen (encontramos a unos amigos haciendo picnic con violinista incluida) y encima son atractivos, ya que tienen un bronceado envidiable y cuerpos de modelo. 

Llegamos hasta la Kaknästornet (torre de TV, 9), desde la que había unas bonitas vistas de la ciudad y comimos en el restaurante que como es de suponer era bastante caro. Aún así mereció la pena por las increíbles vistas aéreas.


Seguimos paseando de vuelta al centro e impregnándonos algo más de la cultura sueca y llegados a Gamla Stan la recorrimos, ya que aún no conocíamos nuestra isla. El casco antiguo en sí no es gran cosa en comparación con otras ciudades, pero un paseo por él no es una pérdida de tiempo. Seguimos descubriendo la ciudad a pie pasando por Riddarholmen (10) y Kungsholmen (11), otras dos islas del archipiélago holmiense. En ésta última está el Stadtshuset (ayuntamiento, 12), que no es gran cosa si no fuera por la curiosidad de que alberga la ceremonia de entrega de los Premios Nobel.

El lunes por la mañana estuvimos viendo la isla sur, Södermalm (13), y por fin descubrimos supermercados y comercios varios, para conocer la parte no turística de la ciudad. Ya por la tarde decidimos tomar un ferry que recorría el archipiélago hasta la isla de Vaxholm, dejando atrás Estocolmo.



El ferry estaba muy bien, muy cómodo y no era excesivamente caro para lo que esperábamos. Según avanzaba, íbamos viendo nuevas islas más deshabitadas pero con su encanto igualmente. Unas más grandes y otras diminutas y casi vírgenes, con casa típicas rojas típicas. Ya en Vaxholm nos bajamos y dimos una vuelta para ver el ambiente de esa isla y desde luego eso sí es vida.

Ya por la noche en Estocolmo nos apresuramos a hacer algo de pasta para cenar y ver en el hostal el partido de España contra Honduras del Mundial, y conocimos a unas americanas, belgas y españoles. Con los españoles y americanas salimos después por Södermalm de fiesta, después de encontrar no sin dificultades un bar de copas.

El martes 22 ya se acababa el viaje y después de comprar algún souvenir en la Oficina de Turismo, nos dirigimos a la Estación Central a coger el bus al aeropuerto. Allí en Skavsta comí una ensalada por el módico precio de 7 euros y ya sin un duro embarcamos rumbo a Bratislava, acabándose mi último viaje de la etapa Erasmus.

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